Pagas un entrecot de Angus para acabar comiendo carne cocida
Te gastas los cuartos en el mejor corte de la vitrina y lo tiras a una sartén fría. Un tortazo con la mano abierta te daba yo.
El Machaca Carnes
UN TORTAZO CON LA MANO ABIERTA TE MERECES.
A ver si nos entendemos. Llegas al mostrador, te pones estupendo y me señalas con el dedito ese entrecot de Angus brutal que parece mantequilla. Pagas lo que vale, te lo envuelvo con mimo, y te vas a casa más chulo que un ocho.
Al día siguiente me vienes con que la carne “soltaba mucha agua” y se quedó dura.
La carne no soltaba agua, cara papa. Es que la has asesinado.
Las prisas son para el microondas
Llegas a tu casa a las tres de la tarde, muerto de hambre y con prisa. Coges la sartén, la pones al fuego, y sin darle tiempo ni a que el hierro se entere, le plantas el entrecot encima.
¿Qué suena? Un ‘fffs’ triste y deprimente.
En ese preciso instante, te acabas de cargar meses de cría, el trabajo del ganadero y mi corte a cuchillo. Al echar la carne en frío, los jugos se escapan de golpe, la pieza empieza a nadar en un charco y en lugar de sellarla, la estás cociendo.
El resultado: un cacho de goma gris que da pena mirarlo. Y encima tienes las santas narices de echarle la culpa al género y a mi.
La Chuleta
No te voy a soltar el rollo científico de por qué pasa esto, porque no hace falta tener carrera, solo sentido común:
- Si tienes prisa, hazte un sándwich. A un corte premium se le dedica el tiempo que se merece.
- La sartén tiene que asustar. Si no echa humo y no ruge como una tormenta cuando sueltas la carne, está fría. Saca el filete de ahí inmediatamente.
- Paciencia, que es gratis. Deja que el hierro coja temperatura de verdad antes de que la carne toque el metal.
Para la próxima vez que vayas a meterle prisa a un corte premium en una sartén helada, avísame. Me ahorro el papel de envolver y directamente te doy el tortazo.
Att: El Machaca Carnes.
