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Destrozos

Pagas un entrecot de Angus para acabar comiendo carne cocida

Te gastas los cuartos en el mejor corte de la vitrina y lo tiras a una sartén fría. Un tortazo con la mano abierta te daba yo.

MC

El Machaca Carnes

UN TORTAZO CON LA MANO ABIERTA TE MERECES.

A ver si nos entendemos. Llegas al mostrador, te pones estupendo y me señalas con el dedito ese entrecot de Angus brutal que parece mantequilla. Pagas lo que vale, te lo envuelvo con mimo, y te vas a casa más chulo que un ocho.

Al día siguiente me vienes con que la carne “soltaba mucha agua” y se quedó dura.

La carne no soltaba agua, cara papa. Es que la has asesinado.

Las prisas son para el microondas

Llegas a tu casa a las tres de la tarde, muerto de hambre y con prisa. Coges la sartén, la pones al fuego, y sin darle tiempo ni a que el hierro se entere, le plantas el entrecot encima.

¿Qué suena? Un ‘fffs’ triste y deprimente.

En ese preciso instante, te acabas de cargar meses de cría, el trabajo del ganadero y mi corte a cuchillo. Al echar la carne en frío, los jugos se escapan de golpe, la pieza empieza a nadar en un charco y en lugar de sellarla, la estás cociendo.

El resultado: un cacho de goma gris que da pena mirarlo. Y encima tienes las santas narices de echarle la culpa al género y a mi.

La Chuleta

No te voy a soltar el rollo científico de por qué pasa esto, porque no hace falta tener carrera, solo sentido común:

  1. Si tienes prisa, hazte un sándwich. A un corte premium se le dedica el tiempo que se merece.
  2. La sartén tiene que asustar. Si no echa humo y no ruge como una tormenta cuando sueltas la carne, está fría. Saca el filete de ahí inmediatamente.
  3. Paciencia, que es gratis. Deja que el hierro coja temperatura de verdad antes de que la carne toque el metal.

Para la próxima vez que vayas a meterle prisa a un corte premium en una sartén helada, avísame. Me ahorro el papel de envolver y directamente te doy el tortazo.

Att: El Machaca Carnes.

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